La revolución circular
¿Es posible reinventar la rueda?
Hola,
Te doy la bienvenida a Smilodon’t, un newsletter autopropulsado y con un centro de gravedad definido.
Si se preguntara a un grupo de extraños alrededor del mundo cuál fue el invento más importante de la humanidad, al menos la mitad diría que es la rueda, y esto tiene bastante sentido. La rueda no sólo revolucionó la logística y el comercio permitiendo el transporte de cargas a grandes distancias, sino que también se convirtió en el componente mecánico esencial (presente tanto en un torno alfarero como en un engranaje industrial) que permitiría a los seres humanos acelerar el ritmo de la evolución tecnológica. Es difícil pensar en el mundo actual sin ella.
No obstante, aunque la tendencia sea considerar a la rueda como una invención primitiva, su aparición se remonta apenas a 5,500 años antes del Presente, milenios después de que nuestra arquitectura cerebral alcanzara su forma actual. En otras palabras, a diferencia del fuego o las herramientas de piedra (que tuvieron un rol fundamental en nuestra evolución biológica y cultural) la rueda apareció cuando ya éramos cognitivamente modernos, y después de hitos fundamentales para nuestra supervivencia como invención de la aguja y la cerámica. Más que un despertar evolutivo, su aparición fue una sofisticada solución logística.
Su lugar de origen es objeto de una (irresuelta) polémica. Aunque originalmente se sugería que su primera aparición se remontaba a la Mesopotamia antigua -basándose en pictogramas de tablillas de arcilla hallados en Uruk en 2,900 a.C.-, arqueólogos como Richard Bullet aseguran que el ejemplo más antiguo de un objeto con ruedas es una figurilla de un toro hallada en los Cárpatos, al oeste de Ucrania, datado entre el 3,950 y el 3,650 a.C. Por otro lado, la evidencia europea de vehículos con ruedas es bastante anterior a la conocida en el Cercano Oriente. No obstante, aunque habitualmente relacionemos rueda con el transporte humano, pareciera que este fue un hecho tardío en la revolución circular. Mientras algunos académicos sostienen que los primeros círculos de madera que giraban sobre su eje eran utilizados como tornos para cerámica, el propio Bullet argumenta que los primeros vehículos de cuatro ruedas eran pequeñas vagonetas utilizadas para la minería. Más allá de este debate, es muy probable que el ser humano estuviera familiarizado con los principios mecánicos de la rotación mucho antes, mediante el uso de rodillos de troncos para el transporte de grandes cargas.
De hecho, autoras como Mária Bondár sostienen que la invención de la rueda y de los vehículos no ocurrió en un centro único para luego difundirse, sino en varios centros de forma independiente. Esta hipótesis se basa en la contemporaneidad de los hallazgos arqueológicos (que se encuentran en regiones muy distantes, en un breve periodo de tiempo que va desde el 3,900 al 3,350 a.C.) y, por otro lado, en las diferencias sustanciales en su forma y orientación. Mientras que los ejemplares de Oriente Próximo parecen anticipar los carros de combate que observaremos luego en las tablillas sumerias, los modelos europeos muestran vehículos con una caja de vagón rectangular y abierta. Estas diferencias podrían estar indicando que ambas sociedades pensaron la misma idea de manera independiente, pero la aplicaron utilizando técnicas, materiales y objetivos diferentes.
Esto tiene bastante sentido. Después de todo, el principio de rotación y la construcción básica de un vehículo son conceptos relativamente simples y que pueden comprenderse mediante la mera observación. Es por ello que arqueólogos como Burmeister han sugerido que, si la rueda se expandió tan rápidamente por Eurasia durante el cuarto milenio a.C., ello se debió a que ésta no se difundió como un objeto físico que otros copiaban sino, fundamentalmente, como un patrón mental y una idea que podía adecuarse a diferentes contextos. Por otro lado, si la adopción fue exitosa, se debió a que las sociedades que la crearon contaban con ciertos requisitos previos necesarios, como habilidades de artesanía, herramientas adecuadas y la disponibilidad y el entrenamiento de animales de tiro, como los bueyes. Sin estos elementos, la innovación probablemente habría fallado, pero al estar presentes fue prácticamente instantánea. En América, por ejemplo, no existían caballos, bueyes ni burros, hecho que redundó en que, aunque las poblaciones nativas comprendían perfectamente el principio de rodamiento dinámico, este no se tradujera en la forma de grandes vehículos impulsados por animales.
No obstante, pareciera que el principal aporte de la rueda fue transformar la percepción del movimiento humano mucho antes de convertirse en una herramienta económica fundamental. Burmeister ha señalado que los primeros carros eran extremadamente limitados para el transporte de cargas pesadas, puesto que carecían de un eje delantero giratorio (es decir: sólo podían moverse en línea recta) requiriéndose de un esfuerzo físico inmenso para girarlos manualmente. Por otro lado, el registro arqueológico muestra numerosas ruedas y ejes rotos, lo que demuestra que estos primeros vehículos eran en extremo frágiles. Además, durante el cuarto milenio a.C. gran parte de Europa norte y central estaba cubierta de bosques, un terreno bastante poco apto para el transporte terrestre, muy inferior al marítimo en términos de capacidad de carga y distancia recorrida por día. Aun hoy en amplias regiones del mundo, los camélidos como el dromedario y la llama resultan más eficientes para el transporte de cargas en terrenos irregulares o de altura.
No obstante, Burmeister considera que esta escasa eficiencia era compensada por la fascinación ideológica que un vehículo podía causar. Su tesis es que los carros ofrecían una experiencia de movimiento totalmente nueva: la auto-movilidad. El conductor se elevaba físicamente sobre la multitud, lo cual generaba un prestigio social y un sentido de autoestima atractivos para las élites de cualquier tipo de sociedad. En otras palabras, mucho antes de ser un vehículo de transporte funcional, el carro puede haber actuado como un elemento adicional que se materializaba durante otros procesos de intercambio cultural y comercial. A pesar de todo, cuando sus defectos iniciales fueron superados, la distancia dejó de ser un obstáculo insuperable. Los vehículos con ruedas facilitaron el comercio regular, el intercambio de información y los contactos culturales entre comunidades muy alejadas, lo que incluía la creación de nuevos vínculos humanos como matrimonios y reasentamientos.
Extrañamente, la gente dice que no se puede reinventar la rueda, para referirse a que los grandes inventos sólo ocurren una vez. Pero la rueda ha sido reinventada más veces de las que podemos recordar, para la guerra, el transporte, la energía e incluso a partir de la creación de los discos duros. Tal vez no se trate de la genialidad técnica de un invento, sino de lo que hemos logrado hacer con él.
Si te gusta lo que hago, te invito a colaborar con un cafecito , o también podés sumarte al sistema de suscripciones mensuales:
Para extranjeros, puede colaborar por PayPal: aquí
Ah, y ahora también tengo canal de YouTube y podcast.


